Ya que las incoherencias dieron origen a las coherencias; comenzaré.
Si bien viene al caso, el reloj que esta a mi cabecera derecha no hace mas que convulsionar una de sus extremidades más delgadas, suplica por todos los medios sonoros, una pequeña atención: dejar los que estas haciendo, salir de casa, caminar hasta la próxima esquina, vigilar de uno u otro lado si hay algún conocido y sorpresa sorpresa la tienda está cerrada.
Si regresas a casa seguirás con lo que estabas haciendo, llegará la noche, te acostarás y cuando sientas un brillo en los ojos pensarás; creo que ya es tarde, veamos el reloj y ...tatán...el pobre reloj, al borde de la inercia, te marca las tres, por supuesto que no son las tres de la mañana, ni mucho menos de la tarde.
Que más puedes pedir, lunes, agenda recargada, sin dinero extra para el taxi, si pues, el bús no espera dormilones; así que, mejor coges el querido culito de mamá y papá, y te hechas a buscar esas baterías.
-Hola Pablo que hay, como estas??
-Bien brother, un poco cansado...
-si se nota...cómo salistes en la escuela??
-"escuela" o sea dirás; la calle...jajaja...
-Si pues...oe ya pues ...nos vemos...bye
Ese Pablo, si no fuera por él, no existiría la palabra calle, ni tampoco el skate, si pues, yo creo que el los inventó.
La tienda de Carmencita está abierta, talvéz tenga las baterías que necesito.
-Hola Carmencita...que escuchas??
-Pero miren quien llegó...el misterioso de zapatillas rojas...has escuchado a Norah Jones..??
-Por supuesto, pero lo primero que viene a mi mente es la inspiración que recibo de la canción cuando te ves reflejada en ella.
-Pero que romántico me resultas hoy...
-mmm...ah...tienes baterías...??
-claro...las comunes...
-ok...
-Saldré en la noche con Melania...sé que querrás acompañarnos...así que pasa la voz a uno de tus simpáticos amigotes
-Cómo a que hora...??
-Como a las nueve.
-ok...yo paso por aquí...espero que no vaya a estar el tipo de la vez pasada, el de la boletería...
-Porqué; crees que te hace acordar de tu inferioridad masculina...??
-Para nada, cogeré toda esa grasa a granel que lleva en el cuerpo y la venderé a un taller de engrase para maquinaria pesada.
De regreso a mi casa ya con las baterías en mis bolsillos, veo de nuevo a Pablo con sus amigos, y le paso la voz de lo de las nueve...creo que si no mensionaba a carmencita, él no se animaba.
Aquel domingo los cuatro la pasamos bien, para mi suerte no estaba el voluminoso boletero del cine, uff, y la película fue una comedia que no llamaría ilarante...por que si no estuviera con un camisón blanco parado en la esquina de un muy iluminado cuarto acolchonado de dos por dos. Llegué a mi casa con rumbo a dormir, pues la función y el bla bla bla terminaron algo tarde, diría que vale la pena salir con ellos; diría que algún día saldré a solas con Melania.
El tiempo no espero que me quite la ropa y la luna y las estrellas dieron lugar al sol y a la bulla. Mis ojos se sensibilizaron al brillo de la luz que pasa por mi ventana, sé que es lunes, sé que la misma rutina me espera fuera de esta cama, sé que la hora que marca el reloj están en esas baterías.
15/12/05