Bayoneta en Verano
Harry camino mucho hoy y no se arrepiente de haberlo hecho. El desgaste que tuvo lo sacó en cara de su padre. Fruncir el ceño violentamente marca el camino que tuvo a seguir en plena luz de atardecer y verano.
No pudo irle peor, la conciencia lo acosa silenciosamente, huérfana ésta de padre y madre, halló en Harry el refugio perfecto para atormentarlo y hostigarlo hasta encontrar de él una gota de cansancio e intranquilidad, que con el pasar del polvo adquiere vida, fuerza y color.
Las sombras incandescentes rozan su cuerpo cansado y sudoso, y no encuentran piedad en sus respiros, pero consiguen levantar en alto, la esperanza de una fatiga remunerada, apoyada en aquella bayoneta en verano.
17/12/05
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