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Mi colecta de despojos

Simulacro de sueño para algunos I

Me desperté una mañana de abril cubierto de cartones, retazos de tela y periódicos pasados.

No acuerdo en que momento olvidé la suavidad y estima que guardo a mi lecho, olvidé por completo el calor matutino y su fragancia rejuvenecedora, y más aun, olvidé la perdida de intimidad.

Mi absurda impaciencia casi diaria, me llevaron por el espinoso camino de la conformidad y resignación. La realidad de nuestra naturaleza está predeterminada de siglos, que vida en vida venimos flotando en el aire sin importar la respiración, ni la mirada de los demás, pero si de nuestras intenciones hacia

ellas; esto hace que nuestra memoria cobre volumen, un volumen no imaginativo que carcome las mencionadas intenciones y que segrega continua y paralelamente restos de bombas sin carga, que las nubes ya olvidaron de llamarlos hijos y por lo poco que se conocen llegan a formar parte de la tierra. Antes mencionaba que la cruel y juzgadora caída se filtrará en estas bombas, tomando posesión de ellas en recargas yankees con modelos de escusas terroristas.

21/12/05

 

Simulacro de sueño para algunos II

Sin explicarme lo que me había sucedido esta mañana, noté el asombro casi abrumador de algunos transeúntes; la falta de abrigo e higiene sosteniendo el frío incesante de una resquebrajada luz que pasa por las menopáusicas nubes, aclara mi alrededor de tristeza y desdicha, que conoce como información diaria televisiva, lo que vendrá después.

"Sé que esto es un sueño, al menos debe pensar así, sé que en las noches se encenderá una llamarada o fogata en la calle desolada de enfrente, y que en compañía de otros como yo, buscaremos alrededor de ella un tibio refugio de alabanza y superioridad que ella nos emana".

Luego de pensar esto, me esforcé por aferrarme a la realidad de mis recuerdos... hasta por fin hallarla. Ya con la seguridad de que este espacio es temporal, decidí comportarme, pensar y despojarme de la idea de esperanza de una nueva vida; pues en estas condiciones desagradables solo soy dueño de estos retazos de tela y papeles, y una pequeña lata de leche vacía, oxidada y agujereada por la ceguera y desprecio de viejos adinerados.

 

23/12/05


Simulacro de sueño para algunos III

Al comprobar mi situación, me vi obligado a zambullirme en la asquerosa y maloliente basura de una calle abandonada. La interminable búsqueda de la desdicha perdida por quitarme el hambre, culminó en un acostumbrado dolor de estómago que diariamente se ve reflejada en mi caminar.

Mis palabras llegaron a las puertas de la sociedad y fueron recibidos como lo que soy. Era hora de tomar aquella lata y suplicar una miserable limosna.

Sentado al filo de la vereda y recostado sobre la pared, que hacia parte de mi propiedad como mis periódicos y mi lata, con mirada alta y sucia a causa del smoke, mi lata se apodera de mi brazo derecho y con movimiento tambaleante e insistente clama junto a mi voz; la ruptura de una insegura sentencia, el deseo de no ser rico por las pocas monedas que pido.

 

 

28/12/05

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