La foto que nunca tomé
El mar nos extraña,
al igual que su brisa perfumada.
Te ofreciste cuidar cada instante,
de la conserva del color esa tarde.
Rojizo el cielo con tu mejilla,
besada por mí para toda la vida.
Lastima que el verso anterior no sea real,
pues no presagiaste la crueldad de tu verdad.
Ahora entiendo porque esa armonía ya no está,
porque es como un ave que nace y se va.
Te fuiste junto al sol esa tarde inolvidable,
debí tomar esa foto,
para que lo nuestro sea más perdurable.
