Son ellos
Ten cuidado con lo que haces, no siempre haces lo correcto. Le proporcionas alimento y luego le arrancas la vida. No te atreves a remediarlo, huyes de la responsabilidad, lloras llamaradas de fuego, te arrepientes y vuelves a llorar, esta vez sangre inflamable.
Siempre que tengas ganas de nadar acuérdate de ellos, respira profundo, inhala la sal, que purifique tus fosas nasales, que te convierta en lo que eres; uno de ellos.
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